El Hospital de Getafe implanta una nueva técnica que mejora el tratamiento de la fibrilación auricular
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| (Foto: Hospital Getafe).- |
El Hospital Universitario de Getafe ha implantado una nueva técnica para el tratamiento percutáneo de la fibrilación auricular (FA) que permite reducir la duración de la intervención, así como una mejor tolerancia y recuperación clínica del paciente, sin perder la eficacia a largo plazo.
Esto implica una mejora significativa de la eficiencia, ya que los pacientes son dados de alta el mismo día de la intervención. La nueva técnica, denominada electroporación, funciona mediante campos electromagnéticos pulsados. Se realiza a través de un catéter que se introduce por una punción en la ingle hasta la aurícula izquierda del corazón, mientras el paciente permanece sedado.
La electroporación ha demostrado una alta especificidad tisular, lesionando selectivamente a los miocitos implicados en la arritmia evitando así el daño a tejidos y estructuras circundantes, lo que permite realizar un procedimiento más seguro y disminuye las complicaciones.
La fibrilación auricular tiene una prevalencia en la población adulta de aproximadamente un 2-4%, aunque se espera un aumento de 2 a 3 veces en los próximos años debido a la mayor longevidad de la población.
Tradicionalmente se ha considerado por los expertos como una arritmia “benigna”, aunque se conoce que es una patología transversal, presente en todos los estamentos de las especialidades médicas y que tiene un gran impacto clínico en los pacientes en forma de crisis de palpitaciones frecuentes, dolor torácico, disnea e intolerancia de esfuerzo, síncope, múltiples visitas a urgencias, cambios de medicación y empeoramiento de cardiopatías previas.
Impacto en la calidad de vida
Todas estas complicaciones afectan de forma considerable a la calidad de vida de los pacientes que la sufren y conllevan un alto consumo de recursos sanitarios (aproximadamente un 30% de los pacientes con FA presentan al menos una hospitalización al año y el doble de riesgo de hospitalización, por causa cardiovascular, que las personas sin FA).
Asimismo, la presencia de esta enfermedad tiene importantes implicaciones pronósticas ya que aumenta entre 1,5 y 3,5 veces la mortalidad y multiplica por 5 el riesgo de sufrir un ictus embólico (los más graves).
En este contexto el reconocimiento precoz de la FA, el inicio del tratamiento médico, el control de los factores de riesgo y el tratamiento anti arrítmico específico es de crucial importancia no sólo para mejorar la sintomatología de estos pacientes sino también para influir en su pronóstico a largo plazo.
